SALIR DE LA CAVERNA
La metáfora de Platón de la caverna, a pesar de haberse formulado hace veinticuatro siglos, sigue estando vigente: si siempre se ha vivido en una caverna oscura, la caverna no es una caverna, si no el universo entero. Quien se halla dentro de la caverna no puede siquiera concebir las maravillas que se encuentran en una realidad más amplia.
La metáfora de Platón de la caverna, a pesar de haberse formulado hace veinticuatro siglos, sigue estando vigente: si siempre se ha vivido en una caverna oscura, la caverna no es una caverna, si no el universo entero. Quien se halla dentro de la caverna no puede siquiera concebir las maravillas que se encuentran en una realidad más amplia.
Plantas maestras, plantas de poder
Esta denominación remite a su inherente capacidad de transmitir conocimientos.América en particular ha sido profusa en la variedad de plantas de este tipo que han nacido en el regazo de selvas, montañas y desiertos.
La mayoría de nuestros pueblos originarios han aprendido de ellas a lo largo de los siglos.
Algunas de estas tradiciones llegan hasta nuestros días, atravesando el tiempo y la distancia. Puede haber cambiado la cultura, la sociedad o el paisaje, pero ellas permanecen inmutables a la espera de un encuentro con nosotros.
Los plantas maestras son inapropiadamente conocidas dentro del ámbito común como plantas alucinógenas (que generan alucinaciones), o psicotomiméticas (que imita un estado sicótico), términos que hacen una descripción poco precisa de dichas plantas, ya que los usos tradicionales empleados durante miles de años no están destinados a inducir alucinaciones o imitar estados sicóticos, sino que forman parte de cosmovisiones plenamente establecidas, que en muchos casos a pesar de todos los cambios dramáticos ocurridos en el mundo, aún subsisten. También las han llamado psicodélicas (que manifiestan la mente), palabra que tampoco es muy adecuada, ya que ésta está muy ligada al movimiento contracultural de los anos 60, el cual por cierto sufrió una enorme campaña de desprestigio que originó su caída y dio paso a una serie de prohibiciones que a lo largo de estos últimos años, sólo han favorecido a los intereses políticos y económicos de unos cuantos. También se les dice Enteógenos que significa «lo que nos acerca a nuestro dios interior» o que «muestra nuestro dios interior»
Hasta donde se sabe, el hombre comenzó a usar estas plantas maravillosas desde que prácticamente inició su vida en sociedades organizadas, es decir hace unos diez mil anos aproximadamente y su uso aparece registrado en casi todas las grandes culturas de la humanidad.
Los mayas usaron los hongos psilocibes, el peyote y el olioluqui; los Incas la ayahuasca; los egipcios, el loto azul y la mandrágora; los griegos, el cornezuelo del centeno; los hindúes,el cannabis y la datuta; y así podríamos relacionar a cada cultura con una planta enteógena.
Podemos ver aquí un ejemplo
XOCHIPILLI: Príncipe de las plantas.
Las partes descubiertas de su cuerpo, así como el pedestal están ornamentados con relieves de flores, algunas representan hongos en su corte transversal, una de ellas se encuentra oculta por la talla de una mariposa mítica y los sombreretes de los hongos ofrecen una gran variedad de formas, debido a la gran cantidad de especies que utilizaban y en diferentes etapas del ciclo vital.
Según la creencia de los mesoamericanos el paraíso o Tlalocán como lo llamaban, estaba en las estribaciones de una montaña siempre verde, hacia el oriente. Para los aztecas el macizo coronado por el Popocatépetl era el lugar de su Tlalocan, su jardín del edén, donde se encontró esta estatua, el corazón del lugar de los hongos sagrados.
En el pedestal está tallada una mariposa muy estilizada posada entre los hongos. Estos insectos no eran atraídos por los hongos, pero en la iconografía de estos pueblos se relacionaban con el país de los muertos de buena estrella y encarnaban el espíritu de los difuntos. Esta creencia se siguió manteniendo hasta la era actual en algunos lugares de la región mazoteca.
Estas mariposas también se pueden ver en el mural de Tepantitla, en Teotihuacan, donde está representado el Tlalocan, paraíso del pueblo nahua.
En la cadera derecha de Xochipilli hay una flor de cinco pétalos, según investigaciones botánicas que identificaron las especies, se trataría de la flor de nuestro tabaco común, una de las plantas sagradas de todas las culturas Amerindias, no sólo en Mesoamérica sino a lo largo de todo el continente, quienes veneraban al tabaco como una planta de virtudes místicas.
En el muslo derecho se ve una flor de maravilla, desde el frente de la corola, en la pierna izquierda, debajo de la rodilla, botones de esta flor que muestran la fase del ciclo vital de esta flor, era el ololiuhqui de los nahuas. Todas las flores talladas en esta escultura fueron identificadas, salvo una que está en la parte inferior de la pantorrilla derecha que tiene cuatro pétalos. Estas flores no están hechas en una misma escala, cada una ocupa un lugar en equilibrio con la parte que le fue designada.
Esta estatua de Xochipilli es única porque en su cuerpo están talladas las plantas sagradas.